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LA SALUD NO ADMITE ATAJOS

31/7/26

La verdadera libertad es poder confiar en el medicamento que llega a las manos de cada argentino

LA SALUD NO ADMITE ATAJOS

Hay debates que trascienden a un sector profesional porque ponen en discusión los valores sobre los que se construye una sociedad. El debate sobre la dispensa de medicamentos es uno de ellos.

En los últimos días volvió a instalarse la idea de que una mayor desregulación permitiría reducir los precios de los medicamentos y ampliar la libertad de elección de los ciudadanos. Es un planteo atractivo por su simplicidad. Sin embargo, cuando hablamos de salud, las soluciones simples suelen ocultar problemas mucho más complejos.

La primera responsabilidad de un sistema sanitario no es vender más medicamentos. Es proteger a las personas. Por eso, los medicamentos no son un producto más del mercado. Son bienes sanitarios que exigen reglas diferentes.

Las farmacias no fijan el precio de los medicamentos. Los valores son definidos por la industria farmacéutica dentro del marco regulatorio vigente. Modificar los canales de dispensa no garantiza, por sí mismo, una reducción del precio que paga el paciente.

El verdadero patrimonio que debe proteger un sistema sanitario es la confianza: la de una madre, un adulto mayor o cualquier paciente que necesita saber que el medicamento que recibe es auténtico, fue correctamente conservado y cuenta con el respaldo de un profesional capacitado.

El farmacéutico cumple esa función sanitaria: verifica la legitimidad del medicamento, controla su conservación, previene interacciones, detecta errores y orienta al paciente.

La experiencia argentina demuestra que debilitar controles favorece riesgos sanitarios y luego exige reconstruir mecanismos regulatorios para recuperar la seguridad.

Las sociedades más modernas no eliminan controles: los perfeccionan. Incorporan tecnología, digitalizan procesos y fortalecen la seguridad del paciente.

Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal (COFYBCF) apoyamos la receta electrónica, la firma digital y toda innovación que mejore el acceso. Pero modernizar nunca puede significar resignar seguridad.

Porque existe un principio que debe estar por encima de cualquier diferencia política, económica o ideológica:

«Cuando un medicamento llega a las manos de un paciente, ya es demasiado tarde para corregir un error.»

Por eso los controles, la supervisión profesional, la trazabilidad y la responsabilidad del Estado deben existir antes.

Consejo General COFyBCF