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“Lo que me dejó el congreso”

Una mezcla de sensaciones y sentimientos encontrados, señal de que estoy viva.

“Lo que me dejó el congreso”

Reforcé aquello que en algún momento había aprendido, incorporé nuevos conocimientos, cuestiones técnicas que desconocía, pero sobre todo tuve varias clases de valores humanos que cada tanto viene bien recordar y poner en práctica cada día más. 

Ética y moral resonaron en el salón… pocas palabras y cuánto dicen, valores que algunos han dejado o dejan pasar casi de costado porque no les queda otra, por ser obligados, hostigados, muchas veces por intereses mezquinos de unos pocos empresarios y por ausencias de algunas instituciones o por su presencia. 

Comunicación escuché de una disertante, recurso necesario. Sin comunicación no hay progreso. 

Trabajo en equipo: que el proyecto de uno pase a ser el de todos, dejar de ser el dueño, para enriquecerlo con el aporte de cada uno de sus integrantes que lo harán crecer más que si fuera solo de uno. 

Compromiso es de cada uno de nosotros, cuánto más se puede hacer, siempre se puede más. 

“Vamos a la clase de tratamientos del dolor”, le dije a un colega. “¿Aliviará el dolor del alma?”, me preguntó. Me fui apurada, ya era tarde, pensando todo lo que habrá querido decir con esa frase. “¿Qué le pasará?”, me pregunté. 

Entré al salón… “Morfina” se escuchó, cuánto alivio se sentirá, ¿el dolor del alma lo aliviará? ¿Hasta dónde llegarán sus efectos? Inquietud, necesaria para investigar.

Luego escuché a la disertante cuánto le había costado que le preste atención un diputado y la ayude con su proyecto de su lucha por la modificación con una ley de formulaciones magistrales, normas legales que son necesarias actualizar y ahora está encaminada gracias a su insistencia y perseverancia, casi nunca fallan.

Aprendí también que podemos dejar plasmada una parte de nuestros conocimientos en una libreta llamada LAIF, así como también que podemos seguir plasmando con una marca indeleble en la sociedad el “Soy farmacéutica” y “Soy farmacéutico”, aplicando todos los valores positivos que me llevé de este gran Congreso.

El título de este simposio no podía faltar. Se dijo mucho “Aprendiendo del error”: humildad. Siempre se puede mejorar, imprescindible para evolucionar.

Y seguí aprendiendo. Revisé el programa del evento con sus temas y los nombres de cada uno de los disertantes, autoridades, coordinadores, repasé en mi mente todo el trabajo que habían realizado que fue sincero y verdadero. Gracias a cada uno de los disertantes por haber compartido su saber sincero y verdadero, solo así llegaremos a buen destino, y por desafiarnos a seguir aprendiendo e invitarnos a seguir adelante, gracias a todos los que participaron por invitarnos a seguir dándole vida a farmacia.

*Silvia I. Gaeta

Farmacéutica

Consejera Titular de la Sección Farmacéuticos COFyBCF

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